La Historia de la Cocina – Mousse de Chocolate

Cocinando con Historia

Ser profesor de cocina, y tener el placer de enseñar a adultos mayores, es quizás de las cosas más lindas que me pasaron en la vida.

Se crea una relación especial, una empatía que trasciende la dinámica profesor alumno y se convierte en verdaderas amistades.

Son esas relaciones que se extrañan cuando, por causales de diferente índole, pasa tiempo y las reuniones se dilatan

Hoy, casi de sorpresa, alguien que hacía muchos años que no veía, vino a casa de visita…

Con el miedo que nos provocó esta nueva normalidad, el encuentro en principio resultó extraño… faltaban los abrazos… pero una taza de té y una increíble charla, recordaron, momentos donde la nostalgia y las risas se mezclaban.

En un momento determinado, Tita, saca de su enorme y colorido bolso un paquete, envuelto en papel madera y con un gran corazón dibujado.

Con la emoción de la sorpresa, al abrirlo descubrí un viejo libro.

Era la 5ta edición de un tratado de pastelería francesa, una joya…

Feliz con el obsequio, al comenzar a ojearlo, muchas preparaciones extrañas, y otras no tanto, me envolvieron en un mundo apasionante…

Historias, complementaban ingredientes y pocas ilustraciones a base de tinta daban marco a una exquisita presentación.

Mi querida amiga me contó que ese libró perteneció a su familia desde siempre… no sabía muy bien quién fue su primera dueña… pero entre sus páginas se encontraba el postre con el cual su papá enamoró a su madre.

Era la receta del original mousse de chocolate.

Relato que era una anécdota graciosa en su casa cuando se hablaba de ese postre.

Como era costumbre y más en los pueblos del interior, las bodas se concertaban una parte por amor, pero más por ser “Apropiadas”.

Ese fue el caso de sus padres… familias amigas que al notar que los párvulos se agradaban, los animaron a un casamiento…

El amor con el trato nació… y para festejar el primer aniversario, Joaquín, el papá de Tita, decidió homenajear a su esposa con lo que más le gustaba. Chocolate y que mejor con ese postre que aparecía en el libro…

Algo que según decía el autor… era una crema que parecía una nube!

Sin embargo, todo le salió mal… las huevos nunca espumaron, el chocolate lo derritió a fuego directo y se quemó… y como crema no tenía utilizó manteca…. Pero de cerdo!

Un desastre completo…. Un mousse que era más bien una sopa…

Pero igual, el amor estaba, y a pesar del fallido… la pareja se consolidó y se mantuvo por casi 60 años que ambos compartieron… hasta que como el caballero que era, espero que su amada emprendiera el último viaje, para el acompañarla unas pocas semanas después.

La mousse aparece por primera vez en un recetario de 1755, Les soupers de la cour, del cocinero francés Menon.

Describía tres mousses, de café, de chocolate y de azafrán, que se hacían con nata batida a la que se podía añadir claras de huevo.

La definición genérica de mousse es: preparación ligera y etérea, dulce o salada, de ingredientes batidos y mezclados (crustáceos, pescados, carnes o aves). Muchas veces se
pone dentro de un molde decorativo y se suele servir desmoldado frío o caliente.

Los orígenes de la mousse son relativamente desconocidos. Después de ser introducido el chocolate por los españoles, cocineros franceses comenzaron a cocinar con este ingrediente desde principios del siglo XVII. La Mousse, que significa «espuma», (La Real Academia Española de la Lengua indica que es una voz francesa y su significado es: Plato preparado con claras de huevo que dan consistencia esponjosa a los ingredientes dulces o salados que lo componen), se originó en Francia en el siglo XVIII.

La historia acerca del origen de la mundialmente famosa mousse de chocolate depara, cómo no, algunas ligeras controversias.

Se dice que el creador de esta crema espumosa de chocolate fue el propio pintor francés posimpresionista Henri de Toulouse-Lautrec (1864-1901), quien frecuentaba los bares y tabernas del barrio de Montmartre donde se hizo amigo y pintó a todo tipo de trabajadores.

De ser así, el nacimiento de la mousse podría datarse a finales del siglo XIX.

Otra historia señala que ya durante el sitio de los franceses a la ciudad de Astorga (España) en abril de 1810, el emperador francés en persona visitaba a su VIII Ejército, empantanado en el lodazal que rodeaba la muralla de Astorga.

Esa misma noche, el cocinero mayor de su ejército, Francoise Masette, en su afán por agradar al emperador, pidió al artesano chocolatero español Manuel Cordero que preparara su celebrada
«Espuma de chocolate».

Se dice que el emperador, impresionado por el aroma y suavidad de este postre, se llevó a Manuel Cordero y su familia hacia tierras francesas, maravillando los círculos culinarios de la élite francesa con el ya para siempre bautizado postre «mousse au chocolate». Reconocida mundialmente como invención francesa, el pueblo español, sin embargo, también merece los laureles, aun cuando la mousse no haya resultado finalmente un plato típico de la gastronomía maragata.

Luego del té, las risas y la historias, y rompiendo todo protocolo la despedida fue con un gran abrazo… de esos que duran mucho, que expresan el cariño… y asegurando que
aunque no nos veamos siempre…. El cariño se mantiene

Mousse de Chocolate. (Receta Original)

  • 150 g de chocolate en barra semiamargo
  • 50 g de manteca (o crema de leche)
  • 30 g de azúcar
  • 4 huevos
  1. Partir el chocolate en trocitos pequeños y colocarlo en un bol metálico.
  2. Añadir la manteca, el azúcar y 2 cucharadas de agua.
  3. Dejar que se derrita lentamente a baño María. Es importante que el agua se mantenga en un hervor suave y que el fondo del bol que contiene el chocolate no toque el agua, para que no se sobrecaliente y se queme el chocolate.
  4. Separar las yemas de las claras de huevo.
  5. Cuando la mezcla de chocolate forme una crema homogénea, añadirle las yemas de huevo manteniendo siempre la preparación al baño María. Integrar bien y retirar del fuego.
  6. Batir las claras a punto de nieve consistente. Añadirlas a la crema de chocolate, ya retirada del fuego, con movimientos suaves y envolventes.
  7. Cargar en copas o compoteras y llevar a la heladera hasta el momento de servir.

Dejá tu Comentario