EDITORIAL: Es Kosovo!

Editorial

Mirá cómo está esa calle… ¡Es Kosovo!…

¿Cuántas veces lo escuchaste?

¿Cuántas veces lo dijiste?

El objetivo de esta expresión es claro: Graficar el caos.

Es que Kosovo, por años fue foco de conflictos bélicos y víctima de innumerables bombardeos. Por todo esto, uno imagina un lugar destruido, donde el desorden y la deteriorada infraestructura reina por sobre el desarrollo.

Los invito a que puedan ver algunas imágenes actuales de Kosovo y puedan ayudarme en el análisis y en las respuestas a tantas inquietudes que se me presentan.

Hoy las calles de Kosovo están en perfecto estado. Cuando veamos las calles bahienses, que dan pena, debemos decir: «Kosovo? Ojalá!».

¿Cómo se puede llegar al nivel de estancamiento, pobreza, desempleo y falta de desarrollo?… ¿será, acaso, que la desidia de una clase dirigente que nunca estuvo a la altura de las circunstancias, es peor que sufrir un año y medio de bombardeos?

Bahía Blanca, a lo largo de su historia, fue promesa de grandes cosas:

La puerta de la Patagonia, pero nos quedamos en la puerta, porque pagamos todos los servicios y el combustible bastante más caro que esa región del país.

La Capital del Básquet. Debe ser una de las pocas capitales de algo que no tenga un museo en referencia.

Polo Industrial, sin desembarcos nuevos por décadas.

El puerto de aguas profundas. Caja de recaudación provincial por excelencia.

Entre otras grandes promesas que nos han hecho a los bahienses y que nos llevan a tener una mirada tan escéptica de nuestra ciudad.

Cuando uno ve fotos antiguas de Bahía Blanca en los grupos de Facebook que han armado, no puede escapar a la pregunta ¿Cuándo fue la guerra aquí?

Es que, ni siquiera se han preocupado por cuidar el legado arquitectónico. El desinterés de los dirigentes llega a niveles astronómicos, al punto de intervenir e invertir fondos para destruir, como la avanzada sobre el Napostá para dragarlo.

Hoy, Bahía Blanca es víctima del desinterés de dirigentes cuya única preocupación es “hacer la diferencia” con la caja de la política, siendo nuestro país uno de los que más impuestos cobra a los ciudadanos en el mundo, para mantener la inoperancia de una estructura política y pública obesa e improductiva.

Cuando uno recorre las calles intransitables de los barrios a no más de 20 cuadras del centro, obras abandonadas, espacios definidos para proyectos inexistentes, sin cloacas, sin alumbrado público, sin seguridad, se pregunta ¿Cómo hicieron en Kosovo?

Responsabilidad, compromiso, trabajo, creatividad, poniendo a los mejores a hacer lo que saben.

Desactivando la peor de las bombas: La corrupción. Privilegiando el legado a las futuras generaciones.

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