El Estado Vacunador

Opinión

Es conocido el grado de eficiencia del Estado Argentino en cuanta cosa se le ocurre tocar. Es difícil que otro (Estado o particular) pueda hacerlo peor o, para semejante logro, habría que esforzarse mucho.

La gestión de la vacuna contra el Covid 19 es tan sólo un ejemplo de tantos que se nota más porque atraviesa a toda la sociedad en su conjunto o, mejor dicho, a casi toda la sociedad porque el “personal estratégico para liberación nacional” se pudo vacunar. Esto último no se sabe bien cómo presentarlo por el gobierno porque pone en evidencia lo poquitos que son.

El argumento de que la gestión privada de la vacuna sería desigualitaria no puede menos que mover a risa en un país cuya casta gobernante no hace más que establecer privilegios.

La gestión del aislamiento social que arruinó la economía de todos, excepto la de los políticos que, por un lado, siguieron cobrando lo mismo bajo el argumento de que rebajarse los sueldos solidariamente hubiera sido un acto demagógico y, por el otro, aumentando los impuestos al punto de llevar a pensar a muchos que no tiene sentido seguir trabajando en el país para sostener el clientelismo de la clase política que no hace demagogia (con la de ellos).

Con esta materia prima gobernante, acaso alguien en su sano juicio podía esperar que la campaña de vacunación saliera bien?.

Nuestro presidente ya no se compara con otros países distantes como los escandinavos y tampoco, en especial, con nuestro vecino trasandino de formato rotulado “neoliberal”. La vacunación masiva de Chile con la procedente de los laboratorios de Pzifer BioNTech y Sinovac no hacen más que humillar silenciosamente a un populismo vernáculo que sólo ha podido mostrarle a su pueblo privilegios de clase, en contraposición al liberalismo de países vecinos que, no sólo hace crecer la economía y desarrolla la vida de sus pueblos, sino que evidencia una gestión infinitamente mejor de salud pública de todos sus habitantes.

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