Las Profecías del Poeta

Opinión

Por Ariel Gonnet

En 1934 Enrique Santos Discepolo, crea el tango Cambalache.

Mostrando una Argentina dual, donde los valores se mezclaban al igual que su afectación a la sociedad.

“La biblia junto al calefón…”

Tal alegoría, demuestra en pocas palabras, cuáles eran los indicios de una decadente amoralidad civil.

Después de 86 años, poca cosa cambió. Y sin embargo el aun poder de sorpresa que nos embarga cada vez que se manifiestan acciones dantescas, hace que me cuestione la capacidad del pueblo
de absorber y aun mas de esperar que algo sea diferente.

Hace un par de días, y aun con resonantes exclamaciones, muchos nos sorprendimos e indignamos al enterarnos del vacunatorio VIP, y no alcanzó la rápida estrategia oficial al echar al ya socavado Ministro de Salud.

Pero, de verdad estamos indignados? ¿Indignados porque se llevaron 3 mil vacunas para los amigos?

No me hubiera sorprendido que se llevaran 30 mil. Ese número mágico que tanto ama nuestra dirigencia “Derecha y Humana”.

¡Hasta podrían haber “militado” 30 mil desvíos!

“Es para los valientes que están reconstruyendo la Patria destruida por el Neoliberalismo”, podían haber explicado, y si aun en la frase nombraban al ex presidente Mauricio “gato” Macri los del 48%, los hubieran llevado como slogan para comenzar la próxima campaña electoral.

No nos engañemos.

¿Cuánto nos indignamos cuando largaron a 4.000 delincuentes, asesinos y violadores para que no se “contagien” en la cárcel?

• ¿Cuánto nos indignamos cuando abrieron los casinos mientras las escuelas permanecían cerradas?

• ¿Cuánto nos indignamos cuando largaron a Boudou de la cárcel porque “tiene dos nenes chiquitos”?

• ¿Cuánto nos indignamos cuando le perdonaron a Cristóbal López 8 mil millones de impuestos percibidos y robados en la venta de combustibles?

• ¿Cuánto nos indignamos cuando en plena pandemia la única política clara y evidente apunta al Aparato Judicial para salvar a la Reina de la cárcel?

• ¿Cuánto nos indignamos cuando en las “justas culpas” cuarentenísticas que el gobierno repartía, incluía a runners, ciclistas y señoras mayores sentadas en la plaza?

Quizás sea más atiborraste, la exclamación histórica de la Reina cuando exclamó ESPECTACULAR y fue entendida por los tiernos corderitos que habitan nuestra querida Patria, como una expresión emocional de felicidad al anunciarse la publicación en la muy “british” revista The Lancet que la vacuna de su amigo Putin había resultado un verdadero éxito.

Pero no se sorprendan, porque a pesar de este éxito indiscutible de la Sputnik V, tengo dos noticias para darles: una buena y una mala:

1) Era verdadera su alegría.

2) No era para vacunar al Pueblo Argentino.

En realidad su grito fue la “Voz de Aura” para la carrera más esperada por la Militancia:

Corran a vacunarse funcionarios

Corran a vacunarse gobernadores,

Corran a vacunarse intendentes,

(No olvidar de incluir algunos pibes, pibas y pibis de La Cámpora para subir sus imágenes históricas a las redes sociales nacionales y populares, y a estos sumen a secretarios, madres, suegros, amigos, amantes…)

“La Patria es el Otro”, dice el mito K.

“El Estado soy yo”, dice la realidad K.

Y a la espera, y con aun la esperanza de una normalidad que tarde en llegar, médicos, maestros, abuelos, hacen fila, soñando que algún día, Argentina, sea un país Grande, Integro, con fortaleza moral… y que el grito de otrora “que se vayan todos”, deje de ser un quimera, para dar inicio a una nueva Casta política…

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