Sin Mito, No Hay Argentina

Opinión

Por Ariel Gonnet

Que mal lo de estos rugbiers, Matera, Petti y Socino, no llorar desgarradamente.

En un gobierno peronista, no es suficiente una cinta negra para recordar al astro del futbol…. Eso se considera pecado!

Es que acaso no aprendieron nada?

Cuando murió Evita, en todo el país se debió guardar luto, utilizar prendas negras, listón en el brazo… la radio sin música… y hasta los niños en el colegio sin jugar…

El General, como viudo del país, tuvo como contraprestación el apoyo indiscutido de toda, o casi toda una Nación…

Hace unos años, pasó lo mismo con quien fuera el presidente venido del sur… y otra vez, su viuda y actual vicepresidenta, se apoyó en los “descamisados” y obtuvo un veranito que la impulsara para su segundo mandato.

Y obvio, algo similar quiso reeditar Alberto Fernández… pero le salió muy mal… demasiado mal… terriblemente mal…

Pero bueno, esto ya lo hablamos y lo escribimos miles de veces en pocos días…

Sin embargo, en este nuevo y apasionante capítulo en donde no se le perdonan “travesuras” adolescentes ocurridas durante sus años de secundaria a estos jóvenes deportistas, y por el contrario,  hasta el mismísimo colectivo feminista salió a respaldar al difunto mejor jugador de futbol del mundo a pesar de sus tantos arrebatos de violencia, faltas de respeto y misoginia que utilizó, usó y abusó, entre otras montones de situaciones y sustancias.

Cuál es la razón?

Juan José Sebreli acaba de escribir en el diario La Nación, una columna quizás demasiada esclarecedora:

“Maradona no hubiese llegado a ser quien fue sin Nápoles. En el pobre y supersticioso sur italiano las condiciones estaban dadas para su éxito: la religiosidad popular, adepta a santificar ídolos, era propicia para la idealización de un deportista caótico. La mafia local, conocida como la Camorra, fue una pieza clave para su consagración, ya que el grupo delictivo fue su auspiciante, relación
que le ganó la simpatía de los barrios pobres, dependientes de la mafia, que al mismo tiempo practicaban una devota religiosidad”.

¡Por Dios! ¿Cómo es posible semejante falta de respeto para el ídolo que se nos acaba de ir?

Felizmente, lo sigue explicando Sebreli

“Este personaje encarna, para el nacionalismo populista, el mito de la identidad nacional. Para las clases bajas, el mito del mendigo que se transforma en príncipe. Para los intelectuales de izquierda, el mito del rebelde social; para la juventud contracultural, el mito del transgresor”.

Según el escritor y analista, queda bien claro, que la aversión propia al capitán de Los Pumas y sus compañeros, esa que hizo que el INADI de nuestra referente humanista Victoria Donda, tomara cartas en el asunto, fuera incrementada por una sociedad acostumbrada a hablar de los “negros de mierda” al referirse a quienes fuesen diferentes a sus raza o estatus social, pero que a la vez se asusta y se persigna cuando lo lee de un joven (que lo escribió hace 8 años) e hiciera que «la necesidad de sanciones se convirtiera en una situación irreversible”.

El motivo?

Es el que brega el actual gobierno populista, el cual tiene incontables adhesiones… No son pueblo, no nacieron en una villa. Y llegaron a ocupar ese puesto en la selección de la pelota ovoide gracias al Mérito!

Terrible!

Pecado enorme en los tiempos que corren…

Estos tiempos donde se define y se discute la creación de una estatua para recordar – ¿y por qué no? – ofrecer sacrificios al ex presidente, aquel que no tuvo empacho en volar toda una ciudad para esconder los robos de armamento, o anunciaba los viajes a la estratosfera… claro que hablo del Carlos Menem.

Mismos tiempos, donde a fin de nivelar para abajo se le saca recursos al amigo Horacio, mientras otro ex presidente juega al golf con amigos en Tandil.

Somos argentinos y está visto que esto solo les pasa a los argentinos.

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