La Historia de la Cocina – Helado… Siempre Helado

Cocinando con Historia Destacada

Pocos conocen que allá hace mucho, incursione en el arte más lindo… el del Teatro.

Y aunque no lo crean, modestia aparte, gané unos cuantos premios a la mejor actuación…

Era mucho más joven y tenía tiempo… o quizás me lo hacía… que se yo.

En Pigüé, lugar donde nací, junto a unos cuantos amigos formamos un grupo, y pomposamente lo llamamos La Zorrilla.

Con el sueño de que nuestra madrina fuera la gran China… y lo mejor es que ella aceptó. Y nos vio actuar y compartimos almuerzos, cenas y un montón de anécdotas…

Una de ellas, marcó profundamente mi vida….

Narró que en el año 1946 viajó a Londres. Estaba becada por el Consejo Británico, para estudiar teatro en la Royal Academy of Dramatic Art.

Era un tiempo tumultuoso, eran los finales de la segunda guerra mundial… aún se podía ver las secuelas del bombardeo que sufrió la ciudad…

Sin embargo la vida, seguía sin muchos cambios….aunque sí había algunos y uno en especial que le causó gran impacto… La tarjeta de alimentos!

Una cuadrilla que te entregaba el gobierno y te decía cuántos gramos de carne, arroz, y hasta chocolate podían adquirir las personas.

Sin importar cuánto dinero tuvieras, solo podías acceder a una cantidad escueta de alimentos.

La actriz, acostumbrada a la variedad de víveres que siempre había y hay en Argentina, se sintió por poco asombrada y le costó mucho esta realidad.

Los sueños de deleitarse con la pastelería inglesa debieron quedar en el olvido…. Todo lo que se podía adquirir solo suplía las necesidades nutricionales básicas…. y está por demás decirlo, todo el mundo lo acataba y nadie se quejaba.

China, sin embargo, sufría de abstinencia, terrible y angustiante… pues con todo el fervor que alguien puede desear algo, ella sentía que sin un dulce, cremoso y bien gustoso y helado, la vida no tenía sentido!

Como buena actriz todo lo magnificaba!

Contó que sus habilidades culinarias eran escasas, pero sin embargo, batió un poco de mantequilla con hielo y unas pequeños trozos de chocolate que le correspondían de su ración y puedo elaborar un símil helado…

Quizás demostrando de esta forma que el ingenio y las ganas muchas veces suplen la técnica.

Expertos ligados al mundo gourmet de la cocina asocian la niñez con los helados, como es el caso de Miriam Becker. “Si hay algo que remite a la infancia, a los veranos en las callecitas llenas de chicos, al premio después de la cena, al último día de clase sin delantal para no mancharnos, a las monedas de la alcancía para una segunda vuelta son los helados» – expresa con entusiasmo Becker – «Cómo olvidar al heladero de barrio, el buen amigo de los vecinos que con pericia y amor llenaba los cucuruchos siempre con algo de yapa para que el frío placer durara lo más posible entre las manos de los más chiquitos”.

“Frutilla, crema y chocolate, eran un trío infaltable matizado con crema rusa y otras variedades de los primeros tiempos con limitadas ofertas en las pizarras» –señala Becker–.

«Era el boom de las mezclas italianas y su maquinaria moderna para hacer los mejores helados artesanales con tecnología de punta y gusto natural. En la actualidad, los helados son un verdadero alimento que conjuga sabores clásicos y atrevidos, ingredientes de todas las estaciones y propuestas para diferentes consumidores –con calorías, reducidas en éstas, para celíacos, sin azúcar, con crema, con agua– y saborearlos es parte de un merecido deleite ganado al estress de la vida diaria”, reflexiona Becker.

Pero más allá de cuáles son los recuerdos oníricos que despierta, el helado es desde hace siglos un postre que alegra a los hombres…

Algunos creen que su origen data de los sorbetes italianos, que mezclaban jugos de fruta con hielo y miel… aunque hay registros que los Chinos varios cientos de años antes ya los hacían de esta forma… Marco Polo habrá tenido algo que ver?

Yo prefiero una historia más risueña…

Una vieja leyenda oriental cuenta, que cuando los maestros de los elementos se despedían de los hombres a fin de irse en su carro de fuego a su morada eterna, cada cual dejó regalos para que se los recordara. El fuego les dio la luz, la tierra los frutos, el aire la brisa… pero el maestro del agua quería dejarles algo aún más espectacular… algo que uniera a todos los regalos y los convirtiera en un sentimiento que al recordarlo pusiera una sonrisa en los rostros y en los corazones.

Después de mucho pensar, tomó frutas y miel y las calentó con ayuda del fuego, el viento hizo que la preparación girara en una olla de hielo, hasta obtener una dulce crema que tal cual su cometido los acercara un poquito más a la felicidad…

Creo que es así.

El helado puede lograr que donde sea que estemos nos sintamos en casa… como le pasó a nuestra querida China Zorrilla…

Hoy Hernán, uno de mis más queridos amigos, a varios cientos de kilómetros de la gran urbe donde vivió toda su vida, en un pintoresco pueblo llamado Guaminí, abrió su heladería…

Mezclando sabores audaces, con dulce de leche, chocolate, frutilla y limón… queriendo quizás, recordar sus orígenes, volvió a realizar la alquimia que como desearon los Maestros de la leyenda, lograran poner una sonrisa en los corazones…

Porque citando a la actriz…. “muchas veces, solo para ser feliz, necesitas un taza con helado…!”

Helado de Chocolate

  • 150 cc de leche
  • 150 cc de crema
  • 40 g de azúcar glas
  • 3 yemas
  • 80 g de chocolate fuerte

Preparación

  1. Colocar la leche con el azúcar y la crema en una cacerola y llevar a casi ebullición.
  2. Batir las yemas hasta blanquee.
  3. Volver a llevarlo al fuego hasta que espese ligeramente.
  4. Incorporar el chocolate fundido
  5. Colocar la preparación en un recipiente con tapa en la heladera.
  6. Retirar cada media hora y batir hasta lograr la consistencia deseada.

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