HUMOR: Horóscopo

Debe haber entre los presentes, gente que lee el horóscopo antes de salir de la casa. Personas que quieren saber cómo le va a ir durante el día. Que leen su signo. O mejor dicho las predicciones que aparecen, que son tan ambiguas que a todos nos viene bastante bien:

Pronto recibirás noticias importantes.

El problema laboral es pasajero.

No se apresure a tomar decisiones.

Antes de lo esperado logrará el objetivo.

Recibirás una propuesta interesante.

No postergues esa conversación con tu pareja.

Conocerás a alguien especial.

Es que a mí me genera, por lo menos dudas, esto del horóscopo. Me resulta raro que el carácter de una persona vaya a depender de la posición de los astros en el momento del nacimiento. Es decir que si una persona nace el 20 de mayo a las doce menos cinco de la noche es de Tauro: paciente, práctico, estable, intransigente, posesivo y testarudo. Ahora bien si esa persona nace a las doce y cinco de la misma noche, es decir el 21 de mayo, es de Géminis: curioso, elocuente, versátil, indeciso e inconsciente.

Yo pregunto, qué pasó en esos diez minutos en el hospital para que a esta persona le cambie el carácter de tal manera. ¿Un cambio de guardia? ¿Una partera nueva? ¿Se olvidaron de ponerle anestesia a la madre?

El horóscopo solo nos sirvió a los muchachos de mi época (allá por 1800) para entablar conversación con las chicas que sacábamos a bailar. Éramos tan pavos… ¿De qué signo sos? La pregunta que podía ir antes o después de: ¿Estudiás o trabajás? ¿Venís siempre acá?

Ahora los adolescentes se enteran del signo de su pareja cuando nace el chico. “Mirá, es de escorpio como yo”. “¡No me digas boluda que vos sos de escorpio… que buena onda”!

En fin, esto del horóscopo para mí es una pavada que solo se lo pueden creer la gente de piscis, que se creen todo, son demasiado confiados, ingenuos…

Pero yo… yo que soy de leo… jamás me podría tragar ese cuento.

Dejá tu Comentario